La nueva tecnología entra al cuerpo humano

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    Una cámara miniatura que se ingiere como una píldora, un microcircuito fijado en el ojo, un páncreas artificial… Las tecnologías de vanguardia irrumpen en el cuerpo humano para diagnosticar, reparar y curar. Estos son algunos de los objetos técnicos futuristas de la medicina actual.

    Cámara en una píldora

    Como en la película de los sesenta El viaje fantástico,en la que un submarino miniaturizado y su tripulación viajan a través del cuerpo humano, la videocápsula es una cámara fotográfica miniaturizada del tamaño de una píldora. Su objetivo es explorar el tubo digestivo, por ejemplo, en casos de sangrados inexplicados.

    Esta cápsula se utiliza una sola vez y capta más de 50 mil tomas durante su viaje interior, hasta la expulsión por vías naturales.

    La ventaja con relación a la endoscopía es que no necesita anestesia. Se recomienda al paciente caminar durante el examen para facilitar la progresión de la cápsula. Las fotos se registran a medida que el aparato avanza, mediante captores y una caja portátil cerca del cuerpo.

    Detecta pólipos, que son pequeños tumores que provocan cáncer. Uno de los principales inconvenientes es que cuesta $800.

    Electrodos en la retina

    Para curar la retinopatía pigmentaria, una enfermedad genética degenerativa que vuelve ciego a los 40 años, se está imponiendo en Estados Unidos y Europa una solución del alta tecnología: el ojo biónico.

    La idea es simular artificialmente el ojo con electrodos posados en la retina deficiente para recrear la visión. Más de 100 pacientes ya recibieron retinas artificiales.

    Un ojo biónico cuesta unos $150 mil.

    Páncreas artificial

    En muchos casos de diabetes, las inyecciones ya son cosa del pasado. La bomba de insulina, que toma la forma de una discreta cajita llevada en la cintura, revolucionó sin ruido la vida de muchos pacientes.

    Son sistemas de inyección destinados a simular el funcionamiento normal del páncreas. Un dispositivo electrónico, dotado de una reserva de insulina y de un sistema de inyección conectado al cuerpo por un catéter y una pequeña aguja, permite liberar en forma continua la dosis de insulina adecuada.

    La última etapa sería un aparato autónomo e invisible implantado en el abdomen.

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